Entre lo falso y lo real

Nehemías Ramírez Aquino 24.03.2020

Estamos viviendo momentos en los cuales, en ocasiones, no nos es posible distinguir entre lo que debemos confiar y en lo que no debemos tomar en cuenta.  Actualmente, existen diversos sitios de información donde circulan noticias que, como sociedad, nos interesan pues contienen información que, de alguna forma, tienen que ver con el proceder de toda una comunidad. Hoy en día, estamos pasando por una situación delicada a nivel mundial y debemos ser un poco precavidos con lo que creemos.

El mundo está viviendo cambios muy fuertes que, si nos informáramos de manera correcta, no caeríamos en las provocaciones que, muchos, en su afán de querer seguir manipulando la información, realizan acciones para confundir a la población, y ¡sí!, me refiero a diversos grupos políticos y medios de comunicación que, sin más, lanzan información para provocar a una sociedad tan confundida como lo es la nuestra.

Hace poco leía una investigación sobre cuatro modelos que, los diferentes países han adoptado para tratar el tema del coronavirus, y me encontré con algo muy digno de rescatar: existen cuatro modelos que, los epidemiólogos de cada país ha optado por adoptar; y son: el de Ortodoxia actualizada, que ocupan China, Rusia y Cuba, el de tecnología poblacional que lo ha adoptado Corea del Sur; el llamado historia natural de la enfermedad y optimización de la intervención que atienden el Reino Unido y los Países Bajos; y el modelo de vigilancia para fenómenos generalizados que es por el que México ha optado.

Este modelo consiste en la recolección, integración, verificación y análisis de información epidemiológica detallada en un conjunto de unidades monitoras. Es un modelo que la OMS desarrolló en 2005 para la vigilancia de la influenza, y en 2006 lo adoptó México; cabe mencionar que, fue uno de los modelos pioneros y sirvió para detectar muy temprano la mutación del virus AH1N1 en 2009. Hoy se usa casi en todo el mundo. México tiene una amplia experiencia en vigilancia epidemiológica.

Esto quiere decir que nuestro país no está actuando a prueba y error, realmente el gobierno, en conjunto de la Secretaría de Salud, están optando por lo mejor para nuestros connacionales; aquí intervienen diversos factores, por un lado, nos encontramos con países desarrollados que tienen el suficiente recurso económico para determinar un paro total de labores por 20 o 30 días, y por el otro; tenemos a países subdesarrollados y pobres como México que, no se pueden dar el lujo de mandar a todos los trabadores a descansar porque sabemos bien que muchos son microempresarios y que van al día, y otros tantos, viven de lo que perciben en sus trabajos, en los cuales les han puesto muchas restricciones.

Dichas restricciones que, diversas empresas, de forma voraz, sin escrúpulos y antiética han llevado a tomar decisiones sin importarles que sus empleados no tengan qué comer. Dichas decisiones, llevan a muchas personas a quedarse sin un salario para mantener a su familia. En estos casos, mucha gente necesita salir a buscar para el sustento de su familia o quedarse en sus casas a morirse y no por el coronavirus, sino por el hambre que les provocarán estas¿¿os fallos.

Lo que antiguos grupos de poder y medios de comunicación quieren meternos en la cabeza es que el gobierno está actuando mal, y solo juzgan sin sustentos, provocando más confusión a esta sociedad con una conciencia tan endeble. Estos grupos a los que me refiero se han dedicado a difundir, a través de los diversos medios de comunicación, noticias falsas y están cayendo en aquella teoría que Harold D. Lasswell llamó: ”La aguja hipodérmica”, la cual consiste en introducir información manipulada a las personas, atacándolas con mensajes constantes, hasta el punto de hacerlos creer que lo que dicen es verdad y, vaya que, parece que, lamentablemente, lo están logrando.

Ahora, la gente se encuentra en un pánico tremendo pues salen a comprar de forma desesperada y uno encuentra en los centros comerciales, estanterías totalmente vacías y pienso que no se trata de actuar de esa forma, más bien, debemos actuar con prudencia, claro, debemos ser precavidos en todo, pero no llegar a los extremos para creer información que solo hayamos escuchado o leído y que no tenga sustento para ser creíble.

Otra situación importante que estamos viviendo en México es la gasolina a precios bajos y sí, es parte por la baja de los precios, a nivel internacional, del crudo pero, aquí se debe tomar en cuenta que si el presidente de una nación no decide o indica que las gasolineras bajen el precio de un combustible, nadie lo baja; tal es el caso del pasado gobierno de Enrique Peña Nieto que cuando el petróleo bajaba, nunca veíamos una disminución en los precios de la gasolina. Creo que antes de emitir un juicio debemos recordar y asociar, o bien, investigar cómo se ha manejado este tipo de temas. La historia nos recuerda muy bien los errores que pudimos cometer en el pasado.

Por eso, es importante no dejarse llevar por noticias falsas, pues últimamente, nos encontramos con pseudo comunicadores que, solo han manejado información a su conveniencia; y uno que otro político como Felipe Calderón, que, con nula calidad moral, tratan de manipular la información para que los ciudadanos creamos en todo lo que ellos dicen; y como por ahí enuncian, una mentira repetida muchas veces, se convierte en verdad y llega el momento en el cual ya no podemos distinguir entre lo falso y lo real.

Ya lo dijo Edward Schumacher: “El problema de las noticias falsas es que debilitan la confianza” y subrayó Humberto Eco: “Deberían dedicar por lo menos dos páginas al día al análisis de sitios web (tal y como se hacen reseñas de libros y películas) indicando los sitios virtuosos y señalando los que transmiten bulos e imprecisiones.”