Hostilidad: una pandemia incurable

Nehemías Ramírez Aquino 07.04.2020

En estos últimos tiempos, para ser más precisos, el 1 de julio de 2018, México decidió cambiar el rumbo que llevaba desde varios sexenios atrás y prefirió decidirse por un gobierno que se preocupara por el bienestar del pueblo en todos los aspectos y, harto de tener siempre lo mismo, se inclinó por aquel que le ofrecía una forma diferente de hacer las cosas, es decir, distribuir el ingreso de manera equitativa, mejores salarios y acceso a salud digna, en pocas palabras, tratar que la clase de a pie fuera el eje de esta nueva administración, y llegó el 1 de diciembre de 2019 cuando este personaje comenzó con su labor que, hasta hoy, ha sido muy criticada y vituperada por aquellos opositores que, en todo momento han demostrado ser enemigos no solo del gobierno, sino del pueblo cuando en realidad deberían ser una oposición madura, crítica, sí, pero también propositiva, en el que su objetivo sea unir fuerzas a pesar de las diferencias y sacar el país adelante.

Las injurias y calumnias, disfrazadas de críticas que se ha llevado el actual presidente de la República Mexicana han sido, no solo de parte de algunos políticos, entre diputados, senadores y, hasta expresidentes de la nación; también uno que otro ciudadano ha entrado al son de dichas “críticas”, algunos con argumentos que distan de ser fuertes, más bien se quedan en el nivel de endebles. Con el bombardeo de información que se riega a través de las redes sociales y medios de comunicación, muchos creen estar bien informados y, más bien, en lugar de información, hay una vasta desinformación regada por doquier.

Algunos medios de comunicación y presentadores de noticias exigían al actual gobierno de la nación que, desde el primer día debían cambiar las cosas y, mucha gente del pueblo creyó que esto debería ser así y, todo fluía conforme se movía la “información”, dudaban un poco por aquí y, otro tanto por allá. Todo esto se debe a que no estamos acostumbrados a información libre en todos los aspectos y se cree que el que lleva muchos años escribiendo o presentando noticias ya es una autoridad a quien se debe creer.

Tal es el caso del Chileno Pablo Hiriart quien en una columna del pasado 2 de abril de 2020, de manera indirecta pidió que se le aplicara un Pinochetazo a AMLO antes del lunes, al enunciar las siguientes líneas: “AMLO distrae la atención con esos temas triviales para que no captemos lo esencial: ha comenzado a destruir al sector privado, a criminalizar a los empresarios, a detonar un desempleo gigante, y su discurso clasista aumentará el pillaje contra 'los malos' e irán cayendo las libertades democráticas. Este es el momento de pararlo. Ahora, antes del lunes.” Aquí viene mi pregunta ¿de cuándo acá, el pueblo dejó de ser esencial?, ah, ya recuerdo, desde el momento en que los anteriores gobiernos neoliberales, privilegiaron a la clase social alta sobre el pueblo.

Ahora resulta que, un tema trivial es ayudar al que más lo necesita y que eso es destrucción del sector privado, creo que, si estuviéramos bien informados, nos daríamos cuenta que, la intención del actual presidente no ha sido destruir al sector privado, al contrario, ha llegado a acuerdos con ellos, tan es así que,  según el periódico La Jornada, en una nota del pasado 3 de abril; los dirigentes de los principales organismos empresariales, junto con AMLO, llegaron al acuerdo de tener el primer paquete de ayuda para proteger empleos, salarios y a las Pymes por la afectación de la crisis del COVID-19. En esto, no veo alguna criminalización hacia los empresarios, ni un discurso clasista, al contrario, hay un diálogo y apertura para que la economía no se vea tan afectada y que los mexicanos resultemos lo menos perjudicados en todo este ir y venir pandémico.

Este es un ejemplo del tipo de “comunicadores” rapaces y soeces que, desafortunadamente, tienen muchos focos de atención y, solo en su discurso dejan entrever el nulo apoyo y preocupación por el pueblo al enunciar, entre sus líneas, un doble discurso que solo sirve para enredar y confundir más a nuestra sociedad que necesita de información transparente y no a modo como se venía presentando desde hace años. Lo importante en todo esto es, ser conscientes de lo que estamos viviendo y de quiénes, en realidad privilegian el bienestar del pueblo y quiénes quieren seguir viéndonos hundidos para continuar engordando sus bolsillos.

Ahora se han unido a esta tira de calumnias muy violentas y abiertamente desafiantes a la paz del pueblo, personajes del espectáculo, un ejemplo es la decadente actriz Laura Zapata quien, en muchas ocasiones ha escrito en Twitter que deberían poner una bomba en el Palacio Nacional para acabar con la cuarta transformación y lo peor de todo esto es que, muchos le dan me gusta y aplauden las ocurrencias banales y criminales de esta señora que, sin argumentos, solo emite líneas que salen del odio que tiene en lo más profundo de su ser, tal vez porque ella misma no se siente realizada ni como persona, ni como profesional; pues algo así sólo podría salir de la mente de una persona muy dañada.

Estas situaciones llevan al pueblo a una gran confusión entre lo que es y lo que supuestamente debería ser y, con esto podemos ver que, no solo el presidente se ve atacado, sino todos los mexicanos que a diario luchan por llevar un bocado a sus casas, aquellos que no quieren perder la fe, esos que están ávidos de información que los haga sentir lo que son, lo más importante dentro de una nación y no vivir rodeados de aquella pandemia incurable, llamada: HOSTILIDAD.

Ya lo dijo Noam Chomsky: “La manipulación mediática hace más daño que la bomba atómica, porque destruye los cerebros.”

Twitter: @NehemiasRamAqui